FUE UNO DE LOS MÁS GRANDES PENSADORES DEL SIGLO XX. UN HOMBRE DE PROFUNDA PASIÓN RELIGIOSA, FILOSÓFICA Y CÍVICA, ASÍ COMO UN TESTIGO ACTIVO Y PARTICIPE EN LOS ACONTECIMIENTOS DE SU TIEMPO.

FUE UNO DE LOS MÁS GRANDES PENSADORES DEL SIGLO XX. UN HOMBRE DE PROFUNDA PASIÓN RELIGIOSA, FILOSÓFICA Y CÍVICA, ASÍ COMO UN TESTIGO ACTIVO Y PARTICIPE EN LOS ACONTECIMIENTOS DE SU TIEMPO.

¿Quiénes somos?

El Instituto Argentino ‘Jacques Maritain’, Sección Argentina del ‘Instituto Internacional Jacques Maritain’, tiene por fin:

  1. Estudiar y difundir el pensamiento de Jacques Maritain;
  2. Promover estudios e investigaciones sobre la persona humana, la cultura, la religión, la política y la sociedad, y desarrollar acciones culturales, sociales y formativas, a la luz del pensamiento de Jacques Maritain y de otros pensadores personalistas;
  3. Coordinar y difundir las actividades que con igual objeto desarrollen otras entidades de la Argentina o del exterior con objetivos afines.

Fue fundado en mayo de 1977 por iniciativa del Dr. Arturo Ponsati, quien integrara el Comité Científico del Instituto Internacional Jacques Maritain. Durante la década de los ’90 sus actividades se discontinuaron por diferentes motivos, si bien Argentina siguió participando del Instituto Internacional a través del Lic. Ricardo Parera.

Hacia el año 2000 surgieron iniciativas de reorganizarlo en diversos puntos del país. Se constituyó la Fundación ‘Jacques Maritain’ . Desde el año 2003, con motivo del trigésimo aniversario del fallecimiento de Maritain, se multiplicaron las actividades de los distintos grupos hasta que se concreta la reorganización del Instituto Argentino, que fue reconocido por el Instituto Internacional como Sección Nacional de éste.

 

«La democracia es una organización racional de libertades fundadas en la ley»

«Las condiciones necesarias para lograr una paz justa y duradera son aquellas suscitadas por la idea de la organización supranacional de los pueblos del mundo.»

«En relación con Estado, la comunidad temporal y el poder temporal, la persona es libre de escoger su camino religioso (…), y su libertad de consciencia es un derecho natural inviolable.»

«¿Qué soy yo? me pregunto. ¿Un maestro? No lo creo; enseño por necesidad. ¿Un escritor? Tal vez. ¿Un filósofo? Espero que sí. Pero también una especie de romántico de la justicia, pronto a imaginar, en cada combate en que participo, que la justicia y la verdad tendrán su día entre los hombres.»

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